sábado, 12 de marzo de 2011

El valor para marcharse, miedo a llegar.

A veces tienes que dejar atrás un tipo de miedo para sentir otro diferente. Deje atrás el miedo a las puertas, las puertas que en cualquier momento se podrían abrir para dar paso a los gritos, los insultos, el odio incomprensible, la tediosa y absurda destrucción y acepte otro tipo de miedo, el miedo a lo incierto, el miedo a decidir por ti mismo, el miedo de llegar, el valor para marcharte. En 1 día puede cambiar el mundo, en 4 horas puede cambiar tu vida, pero solo es necesario un minuto para cambiar tu miedo, un minuto para que esas voz de tu cabeza que te decía constantemente: “no repliques”, “mira al suelo”, “no es el momento”…. Se quede muda, y es en ese minuto cuando lo decides todo, es el momento de ser valiente, el momento de no preguntarse cómo, el momento de no arrodillarse y pedirle explicaciones a tu vida….pero sobre todo el momento de aceptar que todo puede terminar en un estrepitoso fracaso.



lunes, 31 de enero de 2011

Café

Era miércoles, lo recuerdo perfectamente, un miércoles como otro cualquiera pensé al despertar, así que como todos los días me levante, me puse aquella ropa vieja, tanto como yo, y marche de nuevo a ese pequeño agujero que hace que el mundo sea gris, pero uno no puede estar toda una vida sin color, a veces uno tiene apetito de algo más que de sombras así que corrí. Corrí tanto y tan lejos que me deje atrás a mí mismo, me deje en algún lugar sentado en un andén y allí estuve mil horas, noches y días pasaron y fui incapaz de moverme, no se a que esperaba, después de todo nunca nadie me hecho una mano a levantarme, de hecho no creo que lo hagan jamás, pero bueno tampoco importa.
Reencontré cosas buenas, aunque ahora que lo pienso más que cosas eran personas, es difícil encontrar una sonrisa a veces, pero se la merecían, así que hice lo que pude. Luego llego el verano, y los días pasaron deprisa, de hecho solo recuerdo la noche, noches bonitas a veces, quizás no tanto como me hubiera gustado, pero encontré un hueco para pegarme el corazón, después de todo no se puede tener valor sin corazón, el corazón es algo importante, en el puedes guardas muchas cosas, aunque yo no tengo demasiadas, solo una pequeña caja con un reloj y un perfume, una cinta de los Kiss y algunas otras primeras cosas.
Tuve buena compañía en verano, a veces algunas personas solo necesitan un abrazo, no cuesta mucho darlo, y si no te lo devuelve bueno… quizás no sea necesario, después de todo no soy más que sombra, y la sombra siempre llama a la sombra y no seré mas que eso y solo eso. Supongo que tengo que pagar al mundo por lo que debió darme, o quizás me lo diera y no me di cuenta, el caso es que me siento en deuda con él, y bueno esta es una forma tan buena como cualquier otra para saldar cuentas.
El otoño fue una etapa de olvido, el olvido que todo destruye, época de volver pero no demasiado, no es bueno volver demasiado, nunca estaré preparado para eso, pero el mundo no se para porque no estés preparado, gira y gira, así que no tuve más remedio que levantarme. Es un gesto complicado, muchas personas no entienden lo que un gesto significa o quizás yo veo demasiada profundidad en algunas cosas, pero para mí un gesto es muy importante, un gesto es una declaración de principios. Las palabras, las convicciones todo eso que consideran puro para mí no es más que una escusa para lavar la conciencia, son los gestos los que marcan la historia, y la mía es una historia muy pequeña.
El invierno es una época que siempre fue triste para mí, pero este invierno fue especial, fue un invierno de calma, de hacer las paces conmigo mismo, de encontrar la paz interior, porque uno no hace las cosas a la ligera. Quizás debiera recordar este invierno por la soledad, pero ya había estado solo antes, y después de todo no era algo tan especial, aunque a veces se echa de menos la buena compañía, pero bueno, gracias a dios perdí la intensidad hace tiempo, y la verdad, no la echo de menos, aunque para ser más honesto sí que lo hago pero uno siempre encuentra voluntad cuando no la tiene, y después de todo seguir adelante no es muy difícil, es inconsciente, que otra cosa podía hacer. Este ha sido un año muy duro, pero al fin y al cabo creo que me he ganado un café por la mañana, nunca lo había tomado, y es una sensación genial, mañana será martes y empezare mí nueva vida justo donde la deje, antes del miércoles, y espero que haya café.

domingo, 17 de octubre de 2010

Secundulá

Caigo de nuevo en un folio en blanco, descargo mi apatía, mi odio, muero en él, me desangro en tristeza manchando de sangre el papel, profanando la naturaleza para plasmar mi inhumanidad en cada una de las letras.

Olvide mi nombre, porque nunca nadie me quiso demasiado y porte la corona del Rey sombra cayendo en la ausencia que siempre empieza por mí mismo. Oculte mi rostro bajo la máscara de mi sonrisa ya que desde muy pequeño sabia que la felicidad que importaba no es la mía y por ello doy mi vida día tras día.

No obstante nunca olvides que no existo más allá de la última copa, no olvides que no tengo rostro, que nunca jamás sabras mi nombre. No olvides que nunca volverás a verme, que no importa lo que me ocurra, que jamás desfallecere, pero sobretodo no olvides que te quise todo lo que pude.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Diáfano

Me encanta esta sensación, dormir en verano y despertar en invierno, un ligero parpadeo, encender la primera luz del día y más tarde apagar el sol. Volver a dormir, siempre cerca de tu hombro, ya que si no podría perder el corazón, perder el miedo a la soledad y despertar en primavera. Odio la primavera, demasiada gente en la calle, pero tras el paso del tiempo caminar se ha convertido en un arte. Hay que saber bien como caminar, como apretar el casco a la oreja, como traspasar personas, personas de vidas felices, completas. Yo, en cambio solo tengo una sonrisa por eso me esfuerzo en cuidarla, es mi mejor arma, capaz de transformar el peor de los momentos en un atisbo de esperanza, si no, sería incapaz de dormir esta noche, dormir en invierno, despertar en verano , solo, asustado, diluyéndome en el paso del día pero eso sí, esta noche sacare a bailar mi sonrisa.

viernes, 7 de mayo de 2010

Dejarse llevar

La gente inteligente me llama ingenuo, tonto, iluso, pero a todos nos llega el momento de dejarnos llevar, de quitarnos todo eso que hay a nuestro alrededor que no nos deja ser nosotros mismos, y apostar por la esperanza, apostar por el lado bueno de este mundo, porque jamás he entendido de que sirve apostar por el malo, por la frialdad, tomar decisiones dentro de tu muro personal y no actuar hasta estar seguro por miedo a equivocarte, porque claro… al final te hacen daño. Durante mucho tiempo fui así, reservado, escondido, todo el mundo era mi enemigo, nadie me comprendía. Ahora sé que solo era miedo, miedo a todo, miedo a la gente, miedo a estar equivocado, y perder ese miedo no es fácil, no sé como paso, solo sé que un día desperté y era feliz, que no me importaba lo que los demás me hicieran, de que tenia apetito de gente, de mundo, de personas, quería engullir vidas ajenas, y empecé a ser yo mismo.
Ahora veo a esa gente inteligente que cree poder jugar con los demás, controlarlos, desde su pedestal de superioridad ven las vidas ajenas pasar y juegan a su antojo con ellas, y creen que no caerán jamás, yo creo que se deberían preguntar si algo de lo que han hecho les ha hecho felices, porque puede que yo sea un iluso, pero al menos se que lo he hago me hace feliz, me llena por dentro, prefiero hacer sonreír a alguien que jugar con él, que creerme por encima, prefiero que me conozcan y prefiero conocer aunque a veces duela, porque al final siempre salgo a la calle y sonrió, al final siempre me quedan flores por plantar, al final equivocarse es solo eso, equivocarse, y no hay nada más. Solo somos personas intentando vivir nuestras vidas, y merece la pena vivirlas y no pensar en lo que pasara si lo haces, hazlo, descúbrelo, y si duele… bueno el dolor se pasará, y al final, todos los malos recuerdos solo serán eso, recuerdos, y la tristeza solo es un trasto inútil que todos nos empeñamos en guardarnos dentro. Al final terminas resentido intentando romper todo, tediosa y absurda destrucción.

Solo me queda rendirme a los temores…
…ya los escucho venir
apagados en la noche
furtivos en el aire
gritando mí nombre




martes, 4 de mayo de 2010

amanece

Quítate la máscara y esa mirada impersonal, quita el sin sentido de tu vida, vuelve a ser como antes, como eras, pero esta vez olvídate de morir, olvídate del olvido y da un paso al frente. Piensa, que no hay abismo tan vacío para parar tus pasos, que no hay soledad tan intensa para evaporar la sangre de tus manos, ¡no mires atrás! por que estas allí, sentado, con la cabeza entre las piernas.

¿Buscando un lugar? ¿Un destino tal vez? Intentando romper el muro, ¿Quién sabe esas cosas? Mata a dios, grita un nombre que no tienes, ¿una apuesta segura? En realidad la vida solo es una gran perdida de tiempo y lo sabes, yo se que lo sabes. No tienes nombre, no tienes vida, es hora de hacer algo. Un tal vez, otro lo sabia, quizás, un debería, pero sigues ahí sentado con la cabeza entre las piernas, vuelve, vuelve, vuelve a ser como eras pero olvídate de morir por un momento ¿No tienes nombre? ¿No tienes vida? Es fácil conseguirlo, hazte un nombre, grítalo, grábalo…con sangre, con la sangre de los no inocentes, ellos te lo quitaron, moriste, ¿Viste la sangre correr? ¿Caer tu destino? ¿No? pero seguro que te hubiera gustado ver gritar al padre, al hijo, un quizás ¿Quién sabe? Pero olvídate, por un momento, olvídate de morir, ¿Por qué tienes que morir? Que dios ebrio te encargo la misión de Mesías, que entupido espíritu sagrado te nombró profeta , a quien le debes lealtad,¡A quien! si no es a ti mismo, una vida, una historia no hace falta más, te debes a tu memoria, morada del odio, del pánico ¿Cuánto hace que no ves salir el sol? Un tal vez, otro lo sabía, un debería, al fin y al cabo demasiado tiempo.

No llores, el suelo jamás soporto el peso de tus lágrimas, piensa, hazlo despacio. Naciste libre, viste el cielo azul y te maravillaste, sentiste la noche, y el tiempo y las estrellas y un mundo bajo tus pies, aceptaste tu nombre y una vida, ¿Un futuro? Quién sabe, te recogiste bajo el manto de Dios y lo mataste, dejaste su cadáver en la acera y te marchaste de allí, arrastrando en tu suela sangre divina, doblaste, partiste y enterraste las reglas, te declaraste impío, dueño de un mundo que solo tu podías ver, pero te equivocaste, admítelo, por que lo hiciste. Te levantaste por la mañana, miraste al espejo y no estabas ¿Qué esperabas? Te perdiste, sabes que te perdiste, una parte de ti siguió adelante quizás, tal vez no y ahora caminas con esa máscara, esa mirada impersonal, y las manos manchadas de sangre pero nadie te llama asesino y no paras de darle vueltas, el por qué te golpea una y otra vez ¡No lo ves! claro que eres un asesino, pero al único que has matado es a ti, a ti mismo.

Naciste un buen día, bajo un humilde cielo, te enamoraste de la vida siendo un ser frío, la noche llego y te acogió en sus brazos, morando parajes extraños, maestro de exóticos algoritmos, dueño y señor del sueño y la esperanza, creías que la vida sonreía, te diste cuenta de que estabas solo cuando no viste gente a tu alrededor, ni una palabra, ni un sonido, ni una mirada, no existen las miradas en tu mundo, ni en el mió, suicida confeso, criatura de rubí. Te dedicaste a perseguir al minotauro, tiempo para una distracción, pensaste, y suspiraste al ver morir la noche, y el día te castigo, con un puñado de miradas, con la soledad y el dolor, para de llorar, ¿Estas solo en el mundo? Asúmelo, y muere, siempre supiste que no estabas hecho para estar demasiado tiempo.